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Editorial especializada en comunicación, educación y cultura

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Crónicas de Salta
Biblioteca del Norte - Literatura
Autor: Francisco Centeno   


Crónicas de SaltaFrancisco Centeno
ISBN 978-987-601-162-6
La Crujía Ediciones
Buenos Aires - abril 2011
Páginas 288

Francisco Centeno (1862-1944) comenzó trabajando en el campo, en Salta, y llegó a ser director de la Biblioteca del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Autodidacta, apasionado por la historia, en sus crónicas narró los conflictos políticos y sociales de su provincia.

Testigo privilegiado de su época, las páginas dan cuenta de personajes como Aarón Castellanos, Francisco J. Ortiz, Victorino de la Plaza, y de acontecimientos de la vida pública y privada de la Salta de antes, como la invasión de Felipe Varela, los llaneros de Colombia, la medicina local, o un curioso conflicto entre el Estado provincial y la Iglesia, llamado “de las campanas”.

Sus Virutas históricas son una fuente inagotable de información que, en muchos casos, resulta de primera mano.


Francisco Centeno nació en Salta el 4 de octubre de 1862. Autodidacta, confiesa “no haber pisado los umbrales de colegios superiores ni de universidades, ni recibido lecciones de sabios profesores”. Trabajó en el campo con su padre y, a su muerte, tuvo que ser “almacenero, mayordomo de estancia, curtidor de suelas”. Luego viajó a Buenos Aires para ilustrarse “y salir de una ignorancia vergonzosa”. Para costear el viaje, por encargo del gobernador llevó para el Jardín Zoológico “un leoncito indomable que no comía ni quería agua y un osito hormiguero al que alimentaba bien”. Consiguió empleo en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, donde llegó a director del Archivo, Biblioteca y Mapoteca, cumpliendo su tarea “con patriotismo y animosa decisión” hasta que se jubiló en 1916. Donó sus libros y archivo personal al Convento de San Francisco de Salta, en cuya biblioteca se leía: “La liberalidad del ilustre varón Francisco Centeno enriqueció esta, biblioteca”. Al final de sus días, Centeno afirmaba: “Yo no solamente sé escribir historia, sé esquilar ovejas, talar bosques de quebracho colorado, domar potros redomones, enlazar haciendas bravas”. Murió en Buenos Aires en 1944.

 

 

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